Periódicamente sale, en los medios de comunicación, información sobre nuestra especie: el homo sapiens. Unas veces para revisar los descubrimientos más antiguos de nuestros ancestros; otros, para detallar el desarrollo tecnológico que nos ha traído hasta nuestros días.
Comparativamente, en la inmensidad del vasto universo, la existencia humana es un puntito, pero no tiene parangón en cuanto al progreso experimentado desde nuestra época nómada hasta la actualidad, en plena revolución digital.
Como decía Harari en su exitoso trabajo Sapiens, nuestra especia, en cien mil años de existencia, ha fabricado un arma capaz de exterminar a la propia humanidad (si no sabemos darle el uso adecuado), cuando otras especies de homínidos, en millones de años, apenas fabricaron una lanza para la caza.
Somos ocho mil millones de personas y creciendo.
Las zonas rurales cada vez están más despobladas en favor de las zonas urbanas, cada vez más pobladas; tanto en la antigüedad como en el presente, las personas se desplazan por el propio bienestar, escapando de miserias y conflictos y buscando estabilidad y seguridad.
Entre medias, hay una valla, mental primero y ahora, cada vez más, física, haciendo en la práctica la división de personas legales e ilegales.
Naciones Unidas tiene una página dedicada al mundo de las migraciones que nos ayuda a dimensionar la realidad de nuestro planeta.
En el Centro Sopeña Madrid celebraremos en breve el Día de la Diversidad Cultural (21 de mayo), un día de convivencia en el que alumnado, profesorado, y personal técnico de servicios, ponemos en prácticas el valor de compartir en familia, de conocer y acoger la riqueza cultural del otro.
Cuarenta y nueve naciones de origen conviven en el Centro, con experiencias de vida diversas y complicadas en ocasiones. Alumnado que espera desde nuestros cursos el arraigo por formación y tener una oportunidad para poder establecerse en España.
La civilización no se construye con vallas. Se construye con más democracia en lo político, con más diálogo en lo social y con más tolerancia en lo personal.
Para ello, se nos invita a poner el foco en la aceptación y valoración de la dignidad de cada persona y desde el entorno en el que nos movemos día a día, poner nuestro granito de arena para construir una sociedad más justa y solidaria.